APUNTES PARA LA HISTORIA DE TAMPICO Y CD. MADERO/ Por Gustavo Compean Vibriesca

APUNTES PARA LA HISTORIA DE TAMPICO Y CD. MADERO/ Por Gustavo Compean Vibriesca

FERROCARRIL CENTRAL MEXICANO CUNA DE FUNDACION DE CD, MADERO.

Fecha: 1893 (con antecedentes desde 1892).

Lugar: Tampico, Tamaulipas.

ACTORES PRINCIPALES:

Ayuntamiento de Tampico (Presidente Municipal y Secretario).

Presidente de la República (entonces Porfirio Díaz).

Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Compañía del Ferrocarril Central Mexicano.

EL CONFLICTO

Primer intento (1892):

Se difundió la noticia de que el Ferrocarril Central planeaba establecer sus estaciones en la Barra (cercana a la desembocadura del río Pánuco).

Junto con esto, se temía que se trasladara la Aduana Marítima a ese punto.

La Secretaría de Hacienda, por conducto del gobernador del estado, aseguró que la aduana se mantendría en Tampico y se instalaría junto al muelle fiscal.

SEGUNDO INTENTO (1893):

Se anunció que el Ferrocarril Central gestionaba el establecimiento de una sección aduanal en el Paso de Doña Cecilia, a 5 km de Tampico.

El objetivo era que los buques descargaran allí las mercancías para ser despachadas directamente hacia el interior por ferrocarril.

Esto encendió las alarmas del comercio tampiqueño, que veía en ello un riesgo de ruina económica, despoblamiento y caída del valor de la propiedad en Tampico.

MOTIVACIÓN DE LA COMPAÑÍA:

El Ferrocarril Central poseía 28,169,600 m² en el Paso de Doña Cecilia. (Se infiere propiedad privada, donde se creo el núcleo poblacional de obreros y sus familias, que llegaron a crecer en dimensiones de reclamos de obras municipales y que por ser propiedad privada el Ayuntamiento de Tampico, estaba impedido en darlas, pues la compañía del ferrocarril no se lo permitia, surgiendo el bulo de que los Tampiqueños no querían a los de Doña Cecilia).

De lograrse el traslado de la aduana, habría una gran especulación en la venta de terrenos, forzando a comerciantes y habitantes de Tampico a mudarse a la nueva zona.

El documento acusa un interés especulativo más que logístico.

RESOLUCIÓN DEL GOBIERNO

Tras las quejas formales del Ayuntamiento y del comercio de Tampico, el Gobierno Federal concluyó:

El Paso de Doña Cecilia era inapropiado para instalar la Aduana.

La zona era fácilmente inundable, rodeada de pantanos insalubres que causaban enfermedades y alta mortalidad.

Por razones de seguridad, salubridad y viabilidad comercial, la aduana debía permanecer en Tampico.

Octubre 4 de 1893: se emite el oficio oficial donde se confirma la negativa al traslado.

RELEVANCIA HISTÓRICA

Este episodio refleja la tensión entre los intereses privados (ferrocarrileros) y los intereses urbanos y comerciales de Tampico.

Explica en parte la futura independencia de Villa Cecilia (que luego se convertiría en Ciudad Madero), vinculada a los intereses del ferrocarril y la pugna territorial.

Confirma la importancia estratégica del puerto de Tampico como centro aduanero y comercial del Golfo de México a finales del Porfiriato.

Y, sin embargo:

A CAUSA DE INCENDIO SE INSTALO PROVISONALMENTE LA ADUANA EN EL PASO DE DOÑA CECILIA.

La Aduana Provisional en el Paso de Doña Cecilia (1891–1902): Entre el incendio y la modernización portuaria de Tampico

La ciudad de Tampico, en el último tercio del siglo XIX, se consolidó como uno de los principales puertos de México debido a su ubicación estratégica en la desembocadura del río Pánuco y a la creciente inserción del país en el comercio internacional.

Sin embargo, las instalaciones aduaneras enfrentaron dificultades materiales y organizativas que desembocaron en la instalación de una aduana provisional en el Paso de Doña Cecilia, hecho que marcó un episodio transitorio pero significativo en la historia urbana y portuaria de la región.

El incendio y la necesidad de un traslado.

En 1891, un incendio consumió el edificio de Telégrafos en Tampico, inmueble que en ese momento servía también para albergar oficinas aduaneras. La destrucción obligó a las autoridades a buscar un emplazamiento alterno con capacidad de atender las operaciones comerciales del puerto.

La decisión recayó en el Paso de Doña Cecilia, un punto ribereño en la margen baja del Pánuco, históricamente utilizado como embarcadero y lugar de tránsito de mercancías y pasajeros.

DOÑA CECILIA COMO ESPACIO ADUANERO PROVISIONAL.

El Paso de Doña Cecilia, que posteriormente formaría parte de Ciudad Madero, reunía condiciones favorables para albergar una aduana temporal: facilidad de acceso fluvial, disponibilidad de muelles rudimentarios y cercanía a la creciente red ferroviaria regional.

Allí se reinstalaron las funciones esenciales de control fiscal y registro de mercancías, garantizando la continuidad del comercio exterior en un momento en que el puerto de Tampico comenzaba a proyectarse como punto neurálgico para el intercambio de productos agrícolas, industriales y, poco después, petroleros.

El carácter provisional de la aduana en Doña Cecilia no impidió que su actividad adquiriera relevancia.

Su funcionamiento sostuvo el dinamismo comercial de la región, permitiendo la fiscalización de cargamentos y el cobro de impuestos al comercio marítimo, tareas que eran vitales para la hacienda pública nacional.

HACIA LA MODERNIZACIÓN: EL FIN DE LA PROVISIONALIDAD.

La permanencia de la aduana en Doña Cecilia se extendió durante una década, hasta la conclusión de las obras del muelle fiscal y del edificio definitivo de la Aduana Marítima de Tampico, inaugurados en 1902.

Este nuevo inmueble, de estilo inglés y construido con materiales importados, simbolizó la modernización porfirista y el deseo de proyectar una imagen cosmopolita del puerto.

Con su puesta en marcha, la aduana regresó al corazón de Tampico y la estancia en Doña Cecilia concluyó, quedando este episodio como un antecedente de las transformaciones urbanas y portuarias de la región.

La instalación de la aduana provisional en el Paso de Doña Cecilia entre 1891 y 1902 refleja la capacidad de adaptación institucional frente a las crisis y, al mismo tiempo, la importancia estratégica del puerto de Tampico en el comercio internacional del México porfiriano.

EL FERROCARRIL CENTRAL MEXICANO ES CUNA DE LA FUNDACION DE CD. MADERO, TAM.

Habida cuenta que con la construcción del Ferrocarril de San Luis a Tampico, se seco parte del rio Tamesí, que se extendía desde la bocana del Moralillo, hasta la Isleta, frente a los mercados municipales y a la ribera de la Plaza de la Libertad; instalándose el muelle, la Aduana y la estación del ferrocarril, incluyendo la hoy plaza hijas de Tampico.

Para estas obras, se requería un espacio que diera cabida a los talleres y patios del ferrocarril, instalados a la altura del “Paso de Doña Cecilia”, allegando las camillas de trabajadores del ferrocarril, que con el tiempo trajeron a sus familias formando una comunidad en un espacio que hoy se conoce como Plaza Hermenegildo Galeana; instalado ahí el Sindicato Ferrocarrilero.

Durante el tiempo que duro provisionalmente la Aduana en ese lugar, hubo gran movimiento portuario, pues ahí estaba la Estación Doña Cecilia, La Aduana, el Muelle, Patios del Ferrocarril y Talleres, a tal grado que hubo un intento de establecer el centro principal de Cd. Madero, en ese lugar.

Además, a esa altura se encuentra el kilometro “0”, del ferrocarril Tampico – Monterrey, es decir el ramal a Monterrey, en parte lo que daba más vida al hoy Cd. Madero, con su estación importante que se encontraba a cierta distancia del cruce de Av. Monterrey y la Av. Madero (antiguo paso del tranvía), área del mercado.

La movilidad ferrocarrilera obrera, se maximizo con la llegada de la Refinería Pierce Oil, y el Águila, y por supuesto con los trabajadores del muelle, encargados de la carga y descarga de los buques, tan es así, que ahí se encontraba “El Gremio Chiquito”, es decir “El Gremio Unido de Alijadores”, de cuya historia mucho tiene que ver en la fundación del Sindicato Petrolero, razón de la Plaza Isauro Alfaro.

Apuntes históricos de ambas ciudades, que por razones privadas, surgieron malos entendidos polarizando el clasismo irracional de obreros y comerciantes habida cuenta que los reales empresarios eran los Ferrocarriles, los Dueños de las Refinerías y los administradores de la carga y descarga de los buques; los demás eran comerciantes de la ciudad.

Reitero Tampico-Madero es un todo, herederos del territorio donado por los altamirences para en común crecer en un futuro que ya les llegó.

Somos todos una identidad que nos une con las aguas bañadas por el mar y el río Pánuco, sus lagunas y ríos; la historia común de sus tragedias naturales y sus alegrías de las cuatro estaciones del año, su hospitalidad y empatía con sus visitantes, uno y todos gozando en libertad de este hermoso rincón de la patria mexicana a mucho orgullo.

Gcv 15-Sep.-2025

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