…Un “hecho histórico” Primera Mujer Gobernadora Sinaloa.
JESÚS FLORES ALMAGUER
CUIDADOSAMENTE Sinaloa controlado ya puede presumir que tuvo a su primera mujer gobernadora. Pero conviene no engañarse: no llegó por las urnas ni por una disputa real de poder, sino por una designación temporal perfectamente administrada desde el mismo grupo político. Más que ruptura, el nombramiento de Yeraldine Bonilla Valverde parece una concesión simbólica.
» El poder no se suelta, se presta »
LA licencia de Rubén Rocha Moya no abre una transición, abre un paréntesis. El poder no cambia de manos, se resguarda dentro del mismo círculo. Bonilla no irrumpe, continúa. Y eso desactiva cualquier narrativa de transformación profunda.
» Un Congreso sin filo »
La aprobación del Congreso del Estado de Sinaloa dista de ser un ejercicio de contrapeso. Más bien confirma una práctica recurrente, validar decisiones ya tomadas. El trámite se cumplió, pero el debate real brilló por su ausencia.
» Treinta días que no incomodan a nadie »
PORQUE un encargo de hasta 30 días difícilmente altera inercias. No hay tiempo, ni margen político, para incomodar estructuras, revisar decisiones o marcar agenda propia. La interinidad, así planteada, es funcional, permite el titular ausentarse sin que nada esencial se mueva.
» El techo de cristal… con permiso »
BONILLA llega con credenciales propias, pero también como parte del núcleo del poder vigente. Su nombramiento no cuestiona el sistema que históricamente ha excluido a las mujeres; lo confirma bajo nuevas formas. El “techo de cristal” se rompe, sí, pero solo cuando hay permiso para hacerlo y sin riesgo para quienes realmente detentan el poder.





