El título del tema de hoy puede ser un poco impreciso, porque el aparato no es el transa, sino aquellos que lo programan y operan.
Pero de alguna forma revela el enjuague que se hace con el servicio de parquímetros que opera en el centro de Ciudad Victoria, la capital del estado de Tamaulipas, en el noreste de México.
Son tantas las irregularidades que valdría la pena hacer una revisión exhaustiva para definir si se quitan o se quedan y las nuevas condiciones.
Este sistema, que funciona en cientos de ciudades del mundo y en nuestro país con eficiencia, en nuestra aporreada ciudad ha resultado un fracaso.
Recuerdo que inició en el año 2009 bajo el gobierno municipal del empresario “priista” Arturo Diez Gutiérrez Navarro, con el argumento de darle movilidad y dinámica a la zona comercial.
La idea era buena, que los espacios de la vía pública no fuesen estacionamiento permanente de comerciantes, empleados, oficinistas y funcionarios.
Y esa dinámica del movimiento de los automotores abriría lugares para los clientes de los negocios o usuarios de los servicios de oficinas o bancos, mientras realizaran sus compras, trámites o gestiones.
Francamente, nunca ha cumplido ese objetivo.
Solamente el de recaudación de ingresos por el depósito de monedas de los usuarios y las multas que derivan por el incumplimiento o el vencimiento de tiempo cubierto.
Pero ¿cuáles son las causas que impiden la adecuada operación y la justificación inicial de la contratación del sistema?
He aquí algunas de ellas:
1.- Muy rápido los aparatos empezaron a fallar y no fueron reparados con eficacia, de tal forma que no generan los ingresos esperados.
2.- Otros aparatos fueron dañados por los usuarios inconformes con la medida, tampoco fueron reparados o sustituidos.
3.- Algunos aparatos se tragan monedas sin registrar y “roban” al usuario sin que sean revisados a pesar de ser reportados.
4.- Los comerciantes informales establecidos en banquetas o calle, e incluso algunos de comercios formales se convirtieron en usuarios permanentes, eliminando la posibilidad de que más personas los ocupen.
5.- Esos “usuarios permanentes” no pagan las ocho, diez o hasta doce horas que ocupan el sitio, solamente colocan monedas previo al pase del verificador que recorre los sitios, tres, cuatro o cinco veces en su jornada laboral.
6.- Varios de estos verificadores tienen debidamente identificados a los “usuarios permanentes” con quienes han cultivado una relación tan estrecha que en lugar de sancionarlos les piden que depositen monedas al parquímetro a la hora de la inspección. Al finalizar la jornada laboral o cada semana, los visitan para recibir un “estímulo” personal.
7.- Muchos de los parquímetros han sido dañados por los propios “usuarios permanentes” para utilizarlos sin costo alguno. Dejan ahí sus unidades por días, semanas o meses y las utilizan como almacenes de mercancías e incluso como dormitorios.
8.- Los parquímetros que imprimen recibos con el tiempo para estacionamiento, con frecuencia fallan y los verificadores no los reportan a tiempo, pero si aplican multas en esos periodos.
9.- Algunas oficinas públicas o privadas del centro de la ciudad tienen personal oficinista cuidando espacios o acuerdos con “lavacoches” o los llamados “viene-viene” para separar espacios o evitar el pago de estacionamientos.
10.- Los contratos con la empresa concesionaria no son benéficos para el Ayuntamiento, ya que aportan solo el 40 de los ingresos reportados, sin auditorías que verifiquen si son los reales.
11.- Aun cuando el contrato obliga a la empresa a que los parquímetros estén en condiciones óptimas, nunca lo han cumplido.
12.- El último contrato con Victoria Meters para operar los 700 parquímetros instalados en el centro de la ciudad está vencido y se sigue operando por un presunto “acuerdo temporal de extensión”, que no debe tener cabida.
13.- Los ingresos que recibe el Ayuntamiento por ese concepto no se utilizan en mejoras urbanas o viales de la zona comercial o el centro histórico de la ciudad.
Como se puede apreciar, no se cumple con el principal propósito, darles movilidad a los sitios con parquímetro.
Tampoco con la captación de ingresos que permita mejoras urbanas y de vialidad a la zona comercial.
El deprimente estado de buena parte de los parquímetros y la pésima imagen urbana que dan decenas de vehículos chatarra de los “usuarios permanentes”, es el resultado real en el que derivaron los parquímetros de Victoria Meters y que el alcalde Eduardo Gattás y achichincles han tolerado por cinco años.
Lo que debió incidir en el ordenamiento y mayor dinámica para la zona comercial, tuvo un efecto adverso y nocivo.
Así que lo mejor sería: FUERA PARQUÍMETROS de VICTORIA METERS.
Y a limpiar el primer cuadro de la capital de Tamaulipas de esa chatarra y sus efetos, que dan pena ajena.
EN OTRO ORDEN DE COSAS, quien debe revisar a fondo el sistema de drenaje sanitario de las calles Venustiano Carranza (22), Fermín Legorreta (21) desde la Democracia a Carrera Torres es la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado. Ya dejó de llover hace unas semanas y siguen circulando aguas negras por ese importante par vial, lo que deriva en un foco de infección fuerte para las familias del centro de la ciudad, escuelas, negocios y oficinas públicas que operan en el sector, tarea para el Contador Público Fernando García Fuentes, gerente general de la institución y sus técnicos de las áreas operativas. Dos meses entre las aguas negras es mucho castigo para los residentes y quienes laboran en la zona…Y si de poner orden se trata, sería muy bueno que el abogado Javier Córdova González, titular del área de Tránsito y Vialidad de la capital tamaulipeca, realice un operativo especial para el retiro de la chatarra vehicular que hay por cientos en el primer cuadro de la ciudad, especialmente en las inmediaciones de los talleres mecánicos. Y de la misma forma en los accesos a la ciudad con la finalidad de que no se dé la idea de que somos una ciudad chatarra, pero que las fronterizas…La estrella de hoy es para los investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas pues la revista Ciencia UAT, incrementó su factor de impacto, consolidándose como una de las publicaciones académicas de relevancia en México, ello con base al reporte 2026 del Journal Citation Reports (JCR), uno de los indicadores internacionales más reconocidos para evaluar la influencia y visibilidad de publicaciones científicas. Esta publicación universitaria duplicó su visibilidad, calidad de las publicaciones y número de citas, lo que refleja el compromiso de sus académicos e investigadores que de la mano del rector Dámaso Anaya Alvarado impulsan la generación, difusión y transferencia del conocimiento a través de artículos científicos.