TRIBUNA
Los ciclones de Tamaulipas: Hilda, Beulah y Gilberto
Por: Javier Terrazas.
Tamaulipas es un estado vulnerable para los fenómenos meteorológicos pluviales, los ciclones.
Así está documentado en la historia de la entidad, pues ha sido sacudida con cierta frecuencia por ciclones del océano Atlántico.
Quizá a las nuevas generaciones no les ha tocado vivir o cuando menos que sus ancestros les comenten de los ciclones que han dañado seriamente a Tamaulipas.
Y es que, a Tamaulipas como estado costero del Golfo de México, le atraviesa parcialmente la Sierra Madre Oriental, de tal forma que los escurrimientos de agua de las sierras son arrastrados con fuerza por ríos y arroyos hacia el mar.
Solo por citar algunos de los ríos en el norte el Río Grande o Río Bravo; el rio San Juan, el Río Conchos o San Fernando, el río Soto la Marina y sus afluentes Purificación, Corona y San Marcos; el Guayalejo, Tamesí y Pánuco.
Cuando llegan aguas abundantes de ciclones o huracanes, comunidades rurales, cabeceras municipales o ciudades que están en las márgenes de los ríos han sido impactadas con fuerza por sus corrientes.
Ente los principales ciclones que han dejado amplas zonas de la entidad bajo el agua y graves pérdidas materiales y de vidas humanas figuran los siguientes:
Gladys e Hilda en septiembre de 1955, que afectaron severamente al sur de Tamaulipas, pues hubo vientos fuertes y grandes cantidades de agua desde Tuxpan Veracruz a Aldama-Tamaulipas, afectando seriamente a Tampico, Madero y Altamira.
Beulah en septiembre de 1967 en Matamoros y Reynosa, con daños severos e igualmente en el Valle de Texas y parte de Nuevo León.
Gilberto en septiembre de 1988, que entró entre Soto la Marina y San Fernando con gran fuerza y abundante agua que descargó en su mayor parte en la sierra de Tamaulipas y Nuevo León e incluso hasta el sur de Texas. Ha sido el más destructor en el noreste de México.
Alex en el año 2010, ha sido el más reciente y sin efectos tan severos.
No pretendo asustarle apreciado lector, solo recordar que somos una entidad vulnerable por estar entre la sierra Madre Oriental y la Costa del Golfo de México, de ahí que debemos estar conscientes de ello y prepararnos cada año por aquello de los riesgos en las zonas norte, centro y sur.
Cada año, la temporada de huracanes inicia en junio y culmina en noviembre. Por lo general se forman entre 10 y 15 tormentas tropicales, ciclones o huracanes en el Atlántico.
Algunas se van a Sudamérica o Centroamérica. Unos más hacia Estados Unidos.
Pero otros tocan primero a la Península de Yucatán y si logran entrar al Golfo de México, tomen fuerza de nuevo y en ocasiones llegan a Veracruz o Tamaulipas.
Por ello es importante que cada año en esta temporada las autoridades de los tres niveles de gobierno de manera coordinada instalen el Comité Interinstitucional para la Prevención y Atención de Contingencias Climatológicas.
Este jueves, en Victoria, capital de Tamaulipas, el gobernador Américo Villarreal Anaya con todo su gabinete, los 43 alcaldes, funcionarios del gobierno federal, presididos por la coordinadora nacional de Protección Civil Laura Velázquez Alzúa, instalaron formalmente ese Comité de Coordinación, en atención a instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Ahí, Laura Velázquez recordó lo que le explicaba líneas arriba sobre la vulnerabilidad de Tamaulipas, al presentar el documento técnico Análisis y Evaluación de Riesgos Hidrometeorológicos del Estado de Tamaulipas, en el que se detalla que, de los 43 municipios, 40 presentan niveles de riesgo: 28 con un índice muy alto y 12 con un índice alto, debido a que en casi todo el estado confluyen ríos y arroyos, además de ser colindante con el Golfo de México.
Ante esa situación, el Gobierno de Tamaulipas también está tomando algunas acciones para poder anticiparse con mayor precisión a eventualidades de riesgo.
El titular de la Agencia de Innovación e Inteligencia Digital, Edwin Tuexi Amaro, presentó la plataforma Clima Tamaulipas, herramienta que integra una red de 20 estaciones meteorológicas en distintos municipios para ofrecer información confiable sobre las condiciones atmosféricas de cada región.
La plataforma permite consultar temperatura, humedad, lluvia, viento, presión atmosférica, radiación solar, índice ultravioleta, calidad del aire, visibilidad y otros indicadores especializados.
Toda esta suma de esfuerzos, son valiosos, pues nunca se sabe cuándo la madre naturaleza dará una sacudida fuerte y hay que estar lo mejor preparados posibles.
De ahí la relevancia del acto que pareciera un simple evento protocolario, pero que puede salvar vidas, muchas vidas en casos de contingencias.
En lo personal me tocó como reportero cubrir los impactos del Huracán Gilberto en septiembre de 1988 en Tamaulipas, recorriendo las zonas afectadas de San Fernando, Méndez, Burgos, Cruillas, Casas, Victoria y otros municipios.
Eran tiempos del gobierno del Ing. Américo Villarreal Guerra, un especialista en hidráulica y con un grupo de colaboradores expertos en el tema como los Ingenieros Francisco Lavín Ortíz y Enrique Varela Galván, entre otros.
En varios sobrevuelos en helicópteros me tocó verlos rescatar a decenas de personas de los techos de las casas o las copas de los árboles, así como dar instrucciones en toma de decisiones para salvar a comunidades enteras de las zonas rivereñas.
Y esas imágenes se quedan gravados para siempre en la mente.
Por ello, nunca hay que bajar la guardia en materia de prevención y coordinación para la atención de posibles contingencias.
Por cierto, que en esta aportación que hace el Gobierno de Tamaulipas para un sistema propio de previsión sobre cambios climatológicos, hay coordinación con la Universidad Autónoma de Tamaulipas, que entre sus académicos tiene grupos de ambientalistas, además de contar con infraestructura y equipo valioso para sumar en situaciones de emergencia en las regiones de Tamaulipas.
De tal forma que, para esas labores de coordinación, así como previsión para el cuidado de su población estudiantil e infraestructura propia, siempre es sana la participación de los directores de las Unidades Académicas y los Campus de la UAT en las diversas regiones de la entidad y de su rector en turno, en este caso Dámaso Anaya Alvarado.
E igualmente, la participación y suma de los 43 presidentes municipales en especial de aquellos que tienen importantes ríos que surcan sus territorios.