* “Con la mafia veracruzana no se juega.”
Ese fue el mensaje que Irma Hernández Cruz, maestra jubilada y taxista, fue obligada a grabar antes de ser asesinada por negarse a pagar extorsión en Álamo Temapache, Veracruz.
Su historia no puede convertirse en estadística. No puede ser usada como discurso. Porque lo único que Irma quería… era vivir.
La noticia de su secuestro y posterior asesinato no solo conmocionó por la brutalidad del crimen, sino por la figura misma de Irma. Más allá de su trabajo como taxista, era una mujer ampliamente conocida en la comunidad de Álamo por su trayectoria como profesora. Dejó huella en generaciones de alumnos que hoy la recuerdan como una maestra dedicada y cercana.
Tras su jubilación, había comenzado a conducir un taxi para mantenerse económicamente activa. Su trato amable, responsable y respetuoso con los clientes le había ganado el cariño de muchos. Para habitantes de Álamo, su muerte fue cómo perder a una madre, a una vecina entrañable, a una figura familiar.
El video difundido dos días después del secuestro se convirtió en una pieza clave del caso. En él, se muestra a Irma arrodillada, con una decena de hombres apuntándole con diversas armas, mientras leía un mensaje intimidatorio dirigido a otros taxistas: “¡Con la Mafia Veracruzana no se juega!”.





