TRIBUNA
Gusano Barrenador en la frontera
Por: Javier Terrazas.
Efectivamente, la plaga del Gusano Barrenador del Ganado está ya casi en la frontera norte de México y a punto de brincar a Estados Unidos.
Sin embargo, contrario a lo esperado, que fuese por Tamaulipas, aquí se ha contenido y sigue avanzando lento de la región sur a la central. Burgos es el municipio más al norte donde está presente.
Pero en los vecinos estados de Nuevo León y Coahuila, en muy poco tiempo de la presencia de esta plaga, se les pasó hasta muy cerca de la franja fronteriza.
En Nuevo León, por ejemplo, que actualmente tiene 93 casos activos distribuidos en 17 municipios ya lo tienen en Sabinas Hidalgo, Pesquería y Cadereyta, el primero de ellos más cercano a la línea divisoria con Texas.
Mientras que, en Coahuila, con apenas 15 casos activos de reciente detección en 10 municipios ya está tocando a puerta de los municipios fronterizos al detectarse en Zaragoza, Múzquiz, Sabinas y San Juan de Sabinas, contiguos a Acuña, Jiménez, Nava y Piedras Negras, estos cuatro últimos ya en la margen de río Bravo.
En el caso de Tamaulipas, del 25 de diciembre del 2025 en que se detectó el primer caso en Llera a la fecha se han documentado 582 casos, de ellos hay 157 activos en 27 municipios de las regiones sur y centro de la entidad.
Se han logrado desactivar uno de cada cuatro casos en los últimos cinco meses y 16 municipios siguen libres, entre ellos los diez de la franja fronteriza.
Esta plaga, la mosca Cochliomyia Hominivorax, no respeta divisiones políticas ni fronteras, pero cuando encuentra el campo fértil sin barreras sólidas de control sanitario, avanza más rápido hacia el norte.
Las acciones, que en Tamaulipas han sido más coordinadas por parte de la SENASICA y sus directivos Francisco Javier Calderón Elizalde y Gabriel Ayala Borunda, con el Gobierno del Estado a través de Antonio Varela Flores y Cuauhtémoc Amaya García y las 54 Asociaciones Ganaderas Locales y la UGRT y la CNOG, son claves para el control y contención.
A esos esfuerzos se han sumado algunos presidentes municipales de las zonas afectadas, así como la Universidad Autónoma de Tamaulipas a través de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia por instrucciones del rector Dámaso Anaya, quien es egresado de esa institución y, por tanto, conoce del tema.
La armonía entre los diferentes actores y el trabajo desplegado en campo por directivos y técnicos de SENASICA, de la Representación de SADER federal, de la SADER estatal, de los alcaldes de Altamira, Güémez, González, Tula y Jaumave, los líderes de la CNOG y de la UGRT Homero García y José Guerrero, abonan a resultados en cierta forma aceptables.
Y obvio, la determinación del gobernador Américo Villarrreal Anaya, pues como galeno conoce de epidemiología y la necesidad de los operativos para el mejor control, contención y erradicación de plagas y enfermedades.
Recientemente alumnos de grados avanzados de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia se integraron a las brigadas técnicas en los municipios con apoyo logístico de la UAT, a fin de fortalecer las líneas de acción de la campaña sanitaria.
Hay también trabajos de investigación y de campo que realizan los docentes de la FMVZ y los técnicos del Gobierno de Tamaulipas, para reforzar los protocolos de la SENASICA y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos que ayudan en la prevención e inciden en desactivación más ágil de casos.
El control biológico a través de la liberación de moscos estériles y que tiene el respaldo financiero y técnico por parte de Estados Unidos a través de SENASICA-MEXICO, contribuye de igual forma a atenuar el problema en Tamaulipas y otras zonas del país.
Se espera que en la segunda quincena de junio próximo entre en operación la planta de producción de moscos estériles en Chiapas, México, que refuerce a la de Panamá, a fin de intensificar el control biológico y poder entrar en la fase de erradicación.
De manera paralela a estas tareas para el combate, control y erradicación de la mosca del gusano barrenador del ganado en México, el gobierno federal debe proteger el mercado interno de la carne y a sus productores, pues a raíz de la suspensión de Estados Unidos a la importación de ganado mexicano se cayeron los precios y la entrada de carne de Sudamérica complica más la cadena productiva.
En estos momentos, a un año y medio de esa determinación, el ganado que deja de exportarse al vecino país se queda a engordarse y colocarse en un mercado nacional saturado por miles de toneladas de carne brasileña que desplaza a la local y desploma más el precio del ganado en pie.
Ya los engordadores de ganado en México y en Tamaulipas han alzado la voz exigiendo freno las importaciones Brasil y al contrabando, para darle viabilidad a la ganadería nacional antes de que colapse en corto plazo.
En la región sur de Tamaulipas, las engordas ya dejaron de comprar becerros a los productores a partir de este lunes 25 de mayo y después de ello pueden venir las quiebras y abandono de unidades de producción.
Urgente la respuesta para el ordenamiento del mercado ante las circunstancias actuales, porque la apertura de la frontera estadunidense por el asunto sanitario tardará meses
Esta doble problemática, sanitaria y de mercado pone en verdadero viacrucis al sector pecuario nacional, de ahí que se deba trabajar en las dos vías para evitar la quiebra masiva de ranchos.
Levantar un rancho pequeño o mediano con la calidad genética del ganado actual e infraestructura es labor de años, así que obligan las acciones urgentes y emergentes, antes de que sea demasiado tarde para ese sector económico.
Las soluciones están en las oficinas de los secretarios de Economía Marcelo Ebrard Casaubón y de Agricultura Columba López Gutiérrez y de la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En cuyas antesalas debe estar rondando el presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, Homero García de la Llata, con los presidentes de las Uniones Ganaderas Regionales de varios estados del país.
Sanidad y mercado, son temas de estado fundamentales para la ganadería mexicana en estos momentos, en aras de garantizar su subsistencia.



