DE PRIMERA ……LA DAMA DE LA NOTICIA
POR ARABELA GARCIA …….
¡Para el baile vamos! Entre la caballada flaca para el 2027, partidos nuevos y los «gatos gordos» que le pegan a la mujer
Vaya semanas de contrastes, simulación y cruda realidad las que estamos viviendo. Mientras el Instituto Nacional Electoral (INE) nos vende la ilusión de la «democracia ampliada» abriéndole la puerta a dos nuevas franquicias políticas para el 2027 —“Somos México”, con las mismas caras de la vieja oposición que prometen «restaurar la República», y el partido “PAZ”, que jura y perjura en redes no ser un satélite del oficialismo—, en Tamaulipas el verdadero juego del acomodo ya comenzó. Las cartas se barajan para el 2027, pero el tablero está más manchado que nunca.
Hablemos claro: nos repiten hasta el cansancio que transitamos por el «siglo de las mujeres», pero a la hora de revisar la caballada para lo que viene en Matamoros, la verdad es que está flaca, tirándole a desnutrida. Hay nombres, claro, pero el filtro de la realidad y del nepotismo los va dejando en el camino.
El Juego de los Acomodos: ¿Quiénes quedan en el tablero?
Por el lado de las mujeres, suenan Elvia Eguía, diputada local y Diana Masso, Rectora de la Universidad Tecnologica de Matamoros. También podría estar en esa famosa lista, Lupita Gomez , la dirigente estatal de Morena, orgullosamente matamorense, quien tiene amplias posibilidades tras picar piedra y arrastrar el lápiz para el partido. Quien de plano queda fuera de la boleta es Anita de Granados, la presidenta del DIF; y no por falta de ganas, sino por salud política: el gobernador ya puso el dedo en el renglón y aprobó la regla de no al nepotismo. Así que, por ese lado, no.
En la acera de enfrente, el PAN sigue viviendo de los recuerdos. Solo se escuchan Lety Salazar y Ramón Sampayo. Nadie más se atreve a asomar la cabeza, y es comprensible: las campañas en redes sociales no son gratis, implican meterle la mano al bolsillo y, de los que quedan, pues la verdad no se hace uno. Quizás el empresario, Gerardo Rodríguez, pueda ser una opción, pero el panorama es desolador. ¿Y el PRI? Nadie sabe si van o no en alianza, pero en su baraja solo repiten las de siempre: Yanín García, Claudia Jiménez y Laura de la Garza. A menos, claro, que decidan darle juego a los jóvenes que hoy conforman el comité municipal o que volteen a ver la experiencia de la maestra Lupita.
Por el lado de los hombres en Morena, la lista la completan el diputado local, Víctor García, , el Secretario de Salud ,Antonio Alfaro, el diputado local Isidro Vargas, el regidor Alejandro Villafáñez y Alberto Simone, Secretario de Medio Ambiente; el alcalde Alberto Granados se estaría jugando por el lado masculino dos buenas cartas, al parecer con buena trayectoria a según, pero no se sabe quien de sus amigas podría estar en la de las mujeres. Vamos a ver quiénes le entran de verdad en estos tiempos tan difíciles, donde hacer política en la frontera se ha vuelto una profesión de altísimo riesgo. La pasada elección nos dejó una lección sangrienta: a la mera hora de la campaña, llegan las amenazas, te sacan de la jugada o, peor aún, terminas haciendo campaña en el cielo. Esa es la dolorosa verdad de nuestra realidad. Por eso la lista es cada vez más corta. No es que falte gente buena con valores en Matamoros; el problema es que, como están las cosas, la política parece diseñada para bandidos. A menos que Morena reconozca sus errores, se reivindique y decida postular a la gente que verdaderamente vale la pena.
Entre el Poder del Dinero y la Barbarie
Para rematar el cuadro de esta supuesta «era de la mujer», el panorama nacional nos dio una bofetada con guante de seda —y de sangre—. El escándalo de Víctor Rodríguez Padilla, el exdirector de Pemex acusado de golpear salvajemente a su esposa María Felicia Jiménez frente a su hijo, es el vivo ejemplo de la hipocresía sistémica.
Este penoso caso nos demuestra que la violencia de género no respeta cuentas bancarias ni títulos académicos. El abuso se viste igual en harapos que en trajes de diseñador. Pero lo verdaderamente alarmante no es solo el perfil del agresor, sino la estadística que la Secretaría de Gobernación arrastra de enero a la fecha: más de 25 mil denuncias por violencia doméstica en el país.
Vivimos una crisis profunda entre el poder del dinero y la urgente necesidad de una vida mejor y segura. De nada sirven las nuevas siglas de los partidos, los discursos de equidad ni las pasarelas políticas si el hogar sigue siendo el lugar más peligroso para miles de mujeres. La ley debe ser implacable, sin importar el tamaño de la billetera ni el cargo del agresor. Al final del día, para el baile vamos, pero con las cuentas claras y la dignidad intacta.
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