Tamaulipas

Amantes del danzón invitan a bailar al ritmo de la Banda de Música del Gobierno del Estado

 

 

Ciudad Victoria, Tamaulipas.-Los jueves al anochecer, la plaza Juárez se convierte en una pista de baile para quienes les gusta presumir el cadencioso movimiento y estribillos al ritmo de la música de danzón. 

 

Verónica Del Alto Terán y su esposo y pareja de baile, César Romero Ojeda, personifican un estilo propio de interpretar los pasos clásicos de este estilo musical.

 

Noche de abanicos, donde las mujeres lo portan como si fuese una extensión de sus brazos, completando sutilmente un meneo de expresiones propias de pies y cadencia.

 

Eso y más reflejan hombres y mujeres tomados, con delicadez, de la mano, del hombro y la cintura, mirada fija y flexibilidad en sus sonrisas.

 

“Muy agradable que el gobierno del Estado se preocupe por el bienestar y la cultura de los tamaulipecos”, comenta doña Verónica, mientras disfruta de las melodías interpretadas por la Banda de Música del Gobierno del Estado. 

 

Y manda el agradecimiento al gobernador Américo Villarreal Anaya: “que nos mantenga siempre con la música en vivo”, dice.

 

Compases armónicos, los cuales animan a las parejas a sumarse al encuentro de la música a ritmo de danzón; mientras los principiantes comienzan mover el “bote”, gustosos y alentados por los paseantes asiduos a la plaza pública principal de la capital tamaulipeca, aquí frente al Palacio de Gobierno.

 

Actividades tradicionales que el Gobierno de Tamaulipas quiere rescatar y que en opinión de los esposos César y Verónica, contribuyen a unir a las parejas y a pasar un rato de convivencia agradable.

 

“Es una manera de acercamiento de la pareja, de estar unidos, estar comunicados, de expresar nuestras emociones, de ir más allá de los bailes comunes”, comentan.

 

La plaza es privilegiada, pues se convierte en un escaparate que ventila la tranquilidad y el ambiente totalmente familiar de este tipo de eventos, abierto para todos. Una alameda, inmuebles históricos y de belleza arquitectónica extraordinaria, como lo es la catedral y el edificio que alberga al Ejecutivo Estatal, paraje único al que siempre asisten, así como Verónica y César, toda la familia tamaulipeca y sus visitantes.