REFLEXIONES ECONÓMICAS
El Tren Interoceánico y el descarrilamiento de un régimen
Dr. Fernando Arriaga Martínez
El 28 de diciembre de 2025 dejó de ser, en el calendario oficial de la narrativa gubernamental, una fecha de "inocentes" para convertirse en el recordatorio más sangriento del cual la improvisación técnica y el nepotismo administrativo tienen un costo humano irreversible. El descarrilamiento del Tren Interoceánico en las inmediaciones de Nizanda, Oaxaca, con un saldo de 14 fallecidos y más de un centenar de heridos, no es un "accidente" fortuito. Es el colapso sistémico de una obra cuya columna vertebral nunca fue la ingeniería de vanguardia, sino la lealtad política y los negocios de familia.
El Espejismo del Istmo: Entre la Opacidad y el Gasto Desmedido Desde su concepción, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) fue vendido como la gran alternativa al Canal de Panamá. Sin embargo, los números cuentan una historia de terror contable. Para el ejercicio fiscal 2026, el Gobierno Federal ha tenido que asignar un subsidio de 24,296 millones de pesos para mantener un sistema que apenas genera ingresos propios y cuya operación está cubierta en un 97% por el erario.
Estamos ante un proyecto que, lejos de ser el motor de desarrollo prometido, se ha convertido en un "agujero negro" presupuestario. Mientras la infraestructura básica del país padece recortes, el Interoceánico ha devorado recursos bajo una gestión caracterizada por la opacidad. La ausencia de estudios de factibilidad técnica y económica reales permitió que la obra se inaugurara "a marchas forzadas" para cumplir con los tiempos políticos del expresidente, ignorando las advertencias sobre el uso de vías obsoletas y material rodante que expertos han calificado directamente como "chatarra".
Según el reporte que arroja la carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República, quien forma parte muy importante en el deslinde de responsabilidades, se encontraron 11 fallas muy graves en la operación del medio de transporte del comercio, que humillaría al Canal de Panamá, según se dejaron escuchar en los inicios de la construcción por voces llenas de ignorancia.
El Asesor en la Sombra: La Huella de Gonzalo López Beltrán
Lo que eleva este desastre de la categoría de negligencia técnica a la de escándalo ético es el papel de Gonzalo "Bobby" López Beltrán. El hijo del anterior mandatario no solo fungió como un "supervisor honorario" omnipresente, sino que, como han revelado audios y reportajes de investigación, operó como el nodo central de una red de tráfico de influencias que determinó quién suministraba el balastro —la piedra que da estabilidad a las vías— y cómo se explotaban las minas en Oaxaca.
Hoy, el eco de esas grabaciones resulta escalofriante. Escuchar a empresarios cercanos al círculo familiar hablar de "mochadas" (sobornos) cada 3,000 metros cúbicos para que los laboratorios "den el palomazo" de que todo está bien a material de dudosa calidad, es la prueba de que la seguridad de los pasajeros fue canjeada por dividendos privados. La frase que circuló en aquellos audios y que ya alguien bautizó como las voces de la corrupción: "ya cuando se descarrile el tren ya va a ser otro pedo", se convirtió en el epitafio de las 14 víctimas. La soberbia de creer que la política podía doblar las leyes de la física y la ingeniería ha cobrado facturas que el dinero no puede pagar.
La Presidenta y la Dialéctica de la Excusa Ante la tragedia, la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido una extensión de la misma retórica que nos trajo hasta aquí. Al culpar de manera simplista al "exceso de velocidad" y centrar la acción penal exclusivamente en el maquinista y el despachador —quienes, por cierto, operaban con licencias vencidas—, el Gobierno busca cortar el hilo por lo más delgado.
Afirmar que la infraestructura estaba en "perfectas condiciones" mientras los peritajes independientes señalan que se utilizaron rieles de los años 30 y locomotoras envejecidas, es un ejercicio de cinismo gubernamental. La presidenta apela a la "sensibilidad y la justicia", pero la verdadera justicia no es visitar heridos para la foto; es auditar los contratos firmados bajo la gestión de los hijos del expresidente y deslindar responsabilidades en los más altos niveles de la Secretaría de Marina y el CIIT.
Análisis de la Conducción del País: El Modelo de la "Incapacidad Honesta"
El desastre del Interoceánico es el microcosmos de cómo se ha gobernado a México en los últimos años:
- Militarización de la Ineficiencia: Se le entregó a la Marina una tarea ferroviaria, para la cual no tiene especialización, sobrecargando a las fuerzas armadas y eliminando los controles civiles de transparencia.
- El Nepotismo como Política de Estado: La presencia de familiares en proyectos estratégicos sin cargos oficiales permite la toma de decisiones sin rendición de cuentas (accountability), es decir sin responsabilidad alguna.
- Inauguraciones de Relumbrón: Se prioriza el corte de listón sobre la certificación de seguridad. El tren fue inaugurado en diciembre de 2023 sin estar terminado, operando con parches técnicos que finalmente cedieron.
Concluyendo el costo de oportunidad que dejaron ir con el capital que se invirtió dejaron consecuencias más que lamentables, sangrientas.
Desde una perspectiva económica, el costo de oportunidad de este tren es masivo. Los miles de millones de pesos en subsidios podrían haber modernizado puertos existentes o invertido en educación técnica. En cambio, México tiene un tren que no compite con Panamá, que requiere respiración artificial del presupuesto y que ahora carga con el estigma de la muerte.
La administración actual se enfrenta a una disyuntiva: o rompe con el legado de corrupción y negligencia que rodea a las "obras faraónicas" de su antecesor, o se hunde con ellas en el descarrilamiento de la credibilidad nacional. Por ahora, el mensaje enviado es de impunidad para los de arriba y cárcel para los de abajo.
Mientras el hijo del expresidente permanece intocable, las familias de Oaxaca entierran a sus muertos, víctimas de un tren que fue diseñado para la gloria política, pero construido sobre la base del tráfico de influencias.
México no necesita más "abrazos" ante las tragedias; necesita ingenieros que no sigan órdenes políticas, auditores que no teman al apellido del presidente y un gobierno que entienda que la honestidad no se declara, se demuestra en la calidad de los materiales que sostienen el progreso del país.
P.D. Preocupante, si no fuera porque suena a broma, que en los EpsteinFiles aparecen algunos personajes de la región y sobre todo, están bastante preocupados. Quizás hasta más que Adan Augusto, que nuevamente Loret de Mola lo involucra en algo muy serio.
Dejémoslo de ese tamaño.
Gracias.




