Gran Tampico
LA NOTA DEL DÍA
Julián Javier H.
La noticia del día o, más brevemente, la nota del día, es el acontecimiento que vuela de persona en persona hasta abarcar la ciudad, a veces la nación entera. Eso depende de la importancia o de la conmoción que cause. En definitiva, es una costumbre muy antigua y humana interesarse en las novedades del pueblo, conversar en la calle unos con otros y decir frases como “¿Sabías tú que…?”.
Bueno, quizás les parezca más bien la descripción del chisme. Pero, cuando la gente anda ansiosa de historias -y eso es todos los días-, entonces acude a los medios informativos para conocer el tema del día.
La superioridad de la prensa consiste en esto: en que presenta la evidencia gráfica o documental de sus afirmaciones. El chisme es simplemente una narración oral.
A mí me causa gracia que el gobierno quiera rivalizar con la prensa por la atención de la gente. Y no me refiero al gobierno de una ciudad o de un estado en particular: hablo de todos los gobiernos del país. Están condenados a perder esta batalla, salvo casos rarísimos.
Se las ingenian para adelantarse a los informativos mediante notas pagadas en portada o destacadas en internet. Al fin y al cabo, es una actividad lícita, como cualquier servicio contratado y admitido fiscalmente. Lo interesante viene cuando la gente elige a quién creerle, si al trabajo periodístico o a la propaganda oficial.
Es aquí cuando los periodistas avispados rebasan velozmente a los gobiernos.
Cuando el departamento de Comunicación Social publica sus mensajes, no piensa en las necesidades de la gente, sino en las de su jefe o jefa, en el alcalde, gobernador o gobernadora en turno.
Esas necesidades pueden tocar a veces las de los ciudadanos, pero esto también es inusual, por no decir insólito.
Ahora bien, el comunicado de un gobernante puede convertirse, desde luego, en el centro de atención, ser la nota del día (más aún, pasar a la historia) cuando llena las expectativas de la gente. Se me ocurre que el Puente Tampico mereció esta distinción tanto al empezar como al terminar la obra. Pero, seamos realistas: esto sucede cada 35 años o más.
Tener el reconocimiento del pueblo por esta clase de proyectos es complicado porque requiere grandes inversiones y una visión estratégica. Es fácil caer en la perdición política por una construcción inútil y costosa, es decir, por un “elefante blanco”.
Entonces, ¿qué puede informar el gobierno que le interese a todo mundo, al estudiante, al trabajador y al empresario? ¿Debe inventar historias, hermosear la realidad? Eso sería tan malo como construir un elefante blanco. Me gustaría decir que la solución es hacer periodismo, pero eso atenta contra la naturaleza misma del gobierno.
Sin embargo, hay un caudal de temas que pasan por la administración pública, capaces de atraer a los ciudadanos. El problema es que tienen que trabajar en serio, dar resultados, para utilizarlos.
Por eso, cuando un gobierno es flojo, es lento o es frívolo, la gente voltea a los medios informativos para saber qué pasa en la ciudad. Recuérdese que cada mañana el ciudadano busca, lee o escucha a la prensa para aplacar su sed de información. Esta necesidad sigue intacta desde que apareció el primer periódico en 1563, solo que ahora no consume papel, sino pantallas eléctricas.
Los libros jamás se han dejado de leer justamente por esa sed espiritual, mental, de conocer nuevas historias o de cultivarse; solo cambiaron de formato, igual que los periódicos.
El domingo pasado, por ejemplo, la gente se conmovió por la muerte de dos jóvenes, uno de 21 años y otro de 25, ahogados en playa Miramar. Eran del Distrito Federal y se divertían en familia, pero acabaron mal. Estos elementos bastaron para convertirla en la nota del día.
La difusión es ahora más fuerte, gracias a las redes sociales, y no pasó mucho tiempo para que los ciudadanos cuestionaran las medidas de seguridad, la presencia de paramédicos y su capacidad de respuesta.
No pretendo escribir una cronología de las notas más importantes de la semana sino mostrar la dinámica que hay entre la curiosidad de los ciudadanos, que se renueva cada día, y las publicaciones de la prensa y las administraciones públicas, en aparente competencia.
Pero me engaño; no hay tal competencia: el periodismo, cuando se ejerce de veras, recibe el más amplio reconocimiento de la gente. Y sucede de forma inmediata, mientras circula la información, sin necesidad de buscar premios o diplomas de ningún instituto.
Fue lo que sucedió el martes 13 en Tampico con la colocación de un reductor de velocidad o ‘tope’ en el distribuidor vial, cuya finalidad es justamente la contraria: permitir el tránsito fluido.
Hablando como lector, fue el tema más importante y fundamental del día, al punto de que se volvió tendencia en redes sociales, sobre todo en Facebook.
A pesar de las repercusiones del caso, hubo periódicos que se atrevieron a darle la difusión principal a un barco recién llegado, que simplemente está de paso, y a una publicación sobre zonas seguras en playa Miramar. Desde luego, nadie se prendió con eso.
Los gobiernos todavía no asimilan estas polémicas (porque en eso los convirtió la gente) y ya deben preocuparse de lo que sigue.
Porque mañana, luego de levantarse o en el curso de la jornada, la gente buscará de nuevo la nota del día, el tema principal. Y quizás no sea del agrado del gobierno.
(Para leer las entregas anteriores, visite https://grantampico.blogspot.com/)



