Columnas

Mundo en Dos Ruedas

Hay una nueva realidad en la movilidad mundial, nacional y local.

La masificación de la motocicleta como medio de transporte ciudadano.

Un medio más ágil, económico y ecológico.

Sin embargo, mucho más riesgoso, pues pone en peligro las vidas de los tripulantes,  la gran mayoría jóvenes, un  activo relevante de la economía presente y futura.

El mayor uso de las motocicletas tiene su origen en la falta de un servicio de transporte público de calidad y de buena conectividad.

La digitalización de la vida ordinaria, que permite la interacción virtual para la adquisición de bienes y servicios, disparó también el uso de la motocicleta para la distribución de estos.

Durante los más de dos años de pandemia por el COVID-19 en nuestra ciudad, en la entidad, el país y el mundo, la motorización de dos ruedas de intensificó para responder a la demanda de servicios a domicilio.

El crecimiento dinámico de este medio de transporte fue sin los controles adecuados.

Aún cuando existen reglamentos de tránsito y transporte que lo regulan, las autoridades han sido muy tolerantes, complacientes o ausentes de su aplicación.

De tal forma que la masificación del uso de la motocicleta como transporte personal, familiar o herramienta laboral, es muy irresponsable.

Y está cobrando muchas vidas de jóvenes, dejando incapacitados a otros tantos de por vida o de manera temporal.

Es una triste realidad de nuestros días.

Y que parece importar poco a las autoridades responsables del transporte público y la movilidad urbana ordenada y segura.

A principios del presente milenio y siglo, era poco frecuente el uso de las motocicletas.

Las utilizaban algunos amantes de la velocidad con el uso de unidades muy costosas y extravagantes.

O los cobradores de mueblerías y otros negocios, con unidades muy económicas.

De casa cien vehículos de fuerza motriz que circulaban en nuestras calles, habían dos o tres motocicletas.

Ahora, uno o dos de cada diez vehículos en operación como transporte son motocicletas.

Y sus conductores no respetan en su mayoría, las principales reglas básicas de tránsito.

1.- Contar con licencia de conducir.

2.-Usar el casco protector con características básicas de seguridad.

3.- Portar placas y tarjeta de circulación.

4.- No trasportar menores de edad.

5.- No transportar otro pasajero adulto sin casco de protección.

6.- Circular sin respetar los carriles ordinarios e ir rebasando entre filas de autos.

7.- Rebasar los límites de velocidad.

8.- Pasarse los semáforos en luz roja o amarilla.

9.- Circular en sentido contrario por calles y avenidas.

10.-Estacionarse en banquetas y otras áreas prohibidas.

Algunas ciudades metropolitanas como la Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara, empiezan a revisar sus reglamentos de vialidad con especial interés en las motocicletas.

Principalmente con el enforque de la seguridad personal de los usuarios

Así como tener un padrón serio de las unidades en circulación, por su uso en la comisión de delitos graves en la sociedad.

Tamaulipas y su sistema de ciudades medias como Victoria, Tampico, Madero, Altamira, Mante, San Fernando, Matamoros, Río Bravo, Reynosa y Nuevo Laredo, entre otras, no debe quedarse atrás.

La tolerancia, negligencia u omisión de la aplicación de las reglas actuales o de una nueva y más eficiente reglamentación puede derivar en un problema de salud pública.

Por el elevado número de muertos, discapacitados permanentes o temporales que dejen los accidentes cada vez más frecuentes y de víctimas fatales.

De tal forma que es urgente actuar.

Principalmente como medida de prevención del mayor número de accidentes.

Y por cuestiones de seguridad y control de la delincuencia organizada.

Tarea para la Secretaría de Seguridad Pública a cargo del Secretario Sergio Chávez García.

E igualmente para el Secretario General de Gobierno, Héctor Villegas González, de quien depende el área de Transporte Público.

Y los alcaldes de nuestras principales ciudades: Eduardo Gattás Báez en Victoria; Jesús Nader, ene Tampico; Adrián Oseguera, en Madero; Armando Martínez, en Altamira; Noé Ramos Ferretiz de El Mante; Maybella Ramírez Saldívar, de San Fernando; Mario López Hernández, de Matamoros; Eduardo Yáñez Villegas, de Río Bravo; Carlos Peña Ortíz, de Reynosa; y Carmen Lilia Cantú Rosas, de Nuevo Laredo.

E igualmente de los Diputados de la desastrosa LXV Legislatura de Tamaulipas, que comanda la morenista Ursula Mojica Salazar, deben pensar en dejar algo bueno en el andamiaje jurídico renovado que exige el desarrollo de Tamaulipas.

Cierto que nadie le ponen una pistola en la cabeza para que suba a una motocicleta y experimente la velocidad sobre dos ruedas.

Pero por lo general son jóvenes  inexpertos que poco saben de los riesgos y de dejan llevar por la adrenalina.

Así es que a trabajar de manera emergente y preventiva, antes de que la masificación de la motocicleta llegue a otros niveles y las pérdidas humanas de multipliquen.

Tarea  de todos.

De conductores de autos, usuarios de autobuses, taxis o peatones.

Cada uno hemos tenido algún incidente con algún motociclista.

Y no queremos pasar a la estadística de los que arrollaron a un conductor de ese medio de transporte,

O fue arrollado por uno de sus operadores.

Quizá haya que explicarlo en horas quirófano, placas metálicas en huesos o en horas cama de hospital.

Y se entienda mejor en este sexenio que tiene por slogan el humanismo.

Buena semana para usted y familia.