Rezar por nuestra Patria
México
Por: Ing. A. Federico Juárez Andonaegui
Siempre se ha considerado que el mundo entero está bajo el poder del mal (1Juan 5: 19 y Juan 8: 44). Se sabe que actualmente en nuestro País, se está llevando una gran batalla Espiritual, por eso es necesario orar y/o rezar mucho, pidiéndole a Dios Nuestro Señor por nuestra Nación y por nosotros.
Causa
La situación imperante actual en el mundo entero y en nuestra Patria en especial.
Antecedente
El Papa Francisco I, externo en su visita a nuestro suelo patrio lo siguiente:
«El viaje apostólico que he realizado recientemente a México ha sido una experiencia de transfiguración”. Y alabó la Fe (entendimiento, inteligencia) franca y robusta de sus ciudadanos al decir: «…. es un pueblo tan a menudo oprimido, despreciado, violado en su dignidad”. En una de sus muchas alusiones a la clase gobernante “que se cree mexicana” y dueña del país, refirió: SENTÍ GANAS DE LLORAR AL VER TANTA ESPERANZA (MEMORIA) EN UN PUEBLO TAN SUFRIDO…”, …….. sufre mucho, sufre en silencio.(1)
Agregó: …….. El Diablo está enojado con México, porque aquí vive la Virgen María. Ap.12 en especial Ap 12: 14 al 16
Solución:
Es conveniente y urgente rezar, orar y pedir a Dios se apiade de nosotros, de nuestras familias, cambie la mentalidad de los actuales gobernantes y los ilumine para que puedan verdaderamente trabajar por el bien de nuestra Patria.
Es importante rezar por nuestros difuntos, y dejar que cada País se ocupe de sus “muertos”.
Elohim, envíanos verdaderos gobernantes, preparados y sobre todo que tengan sólidas raíces religiosas. Fervientes servidores públicos que vean por sus semejantes.
Nota
1- Es tanto el dolor del pueblo mexhica que por eso – se piensa y se cree, basado en la realidad – que los mexhicas no le tienen miedo a la muerte, juegan con ella, pues solo la esperan, pero no viene, por eso la buscan como un tesoro y cuando la encuentra se alegra con gran regocijo y se va feliz, contento aunque a su alrededor todos lloran, porque nació llorando y alrededor todos se alegraron.
Bibliografía.
Nuevo Testamento.- 2 Tes 2:9 10; 2 Cor 11:14; Juan 8:44; Job 1:6 y 7; Juan 12:31, 14:30 y 16:11; Ef 6:12; Ap 11:18; Ap 13:2, Ap 17:1 al 2; Ap 16:14; Ap 18:2 y 24; Ap 18: 11 al 17; y muchos más.
Salmo 37:9 y 10
Salmo 72:12 al 14
Summae demoniaca
Memorias de un exorcista. Amorth






