*El saurio que apareció hace días en la bocana del Río Pánuco no ha podido ser localizado por las autoridades
Francisco Herrera
Ciudad Madero ya rompió el récord de mayor número de avistamientos de cocodrilos en sus diferentes sitios, colonias y hasta cerca del máximo paseo.
Los Ovnis no se han dejado ver ante el alcalde integrante del «dream team» del huachicol en Tamaulipas, sin embargo, los cocos han sido su dolor de cabeza en las últimas semanas, pues ha tenido que lidiar con la mala imagen que significa que el turismo no llegue a la ciudad por temor a que sigan las apariciones.
Erasmo González Robledo sabe que debe trabajar ya en la conformación de una UMA (Unidad de Manejo Ambiental) y para ello tendrá que coordinarse, aunque no quiera por aquello de poner dinero, con los alcaldes de Tampico y Altamira para resolver esa problemática
Y es que la UMA más cercana se encuentra en el municipio de Villa de Casas, llamada Jacinto Canek, dónde se deposita a todo aquel saurio que reincide en abandonar su hábitat una vez que haya sido capturado.
Al alcalde «extraterrestre» no le agrada la idea de que para la presente temporada vacacional de verano los números en afluencia turística puedan ser bajos, debido principalmente al miedo o psicosis que pueda generar la aparición de más cocodrilos en Playa Miramar.
Eso le repatearía «el buche»(como decía mi abuelo cuando una persona se disgusta) al alcalde de las promesas incumplidas sí en plena oleada vacacional se le ocurre a un cocodrilo, o dos o tres, aparecer en las aguas tranquilas del Golfo de México.
Imagínese aquel corredero de gente, señoras, adultos mayores y niños en plenos días de asueto por ahí de las 12 del mediodía. Ojalá que no pase, pero no sé descarta.
Sin duda no queremos que nada malo le pase a la población de la región ni mucho menos al vacacionista que llegará de otras latitudes del país a pretender derramar sus ahorros en la zona sur.
Por eso pensamos que González Robledo debe dejar a un lado la pichicates y abanderar esta clase de proyectos lo más pronto posible, si no quiere un día amanecer abrazado con un coco en su casita, por aquello de qué a los saurios les gusta aparecer en los fraccionamientos fifís y zonas residenciales de alta alcurnia.





