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IMPARABLE DESERCIÓN ESCOLAR

Por: Carlos Martínez Leal

Prácticamente han terminado los eventos de fin de curso y las graduaciones de quienes terminan sus estudios en los distintos niveles escolares: jardines de niños, primarias, secundarias, bachilleratos y el nivel profesional; Normales, Tecnológicos, Universidades y otros. Me interesa destacar en esta ocasión sobre todo la etapa o nivel del Bachillerato.

Y esto es así, porque este nivel, es uno –sino el principal– de los cuellos de botella del sistema educativo mexicano, para tratar de contrarrestar esto se contaba con una serie de programas de incentivos que permitieron ir abasteciendo los niveles anteriores, preescolar, primaria y secundaria, para lograr una preparación más sólida, de mayor calidad de contenido, que reforzara el interés de los estudiantes por continuar el siguiente nivel, el del bachillerato y sobre todo asegurar su permanencia y su continuidad al siguiente nivel: La Licenciatura, es decir la educación superior.

Sin embargo, del 2016 al 2022 se presentaron recortes consecutivos, en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), del gasto educativo, que aunados a la pandemia por COVID-19, trajeron como resultado una reducción, una disminución de la cobertura educativa que pasó del 65.4% en 2019 a 62.7% en 2022, es decir se perdieron el 2.7% de estudiantes; estos efectos no se sintieron solo en el corto plazo, sino que sus consecuencias podrían reflejarse en una disminución de la calidad de vida de las generaciones futuras. (CIEP-2023).

Programas tan importantes como Expansión de la Educación Inicial, redujeron su asignación, así como el programa “Escuelas de Tiempo Completo”. Lo que trajo un 2.2% de reducción en el gasto por alumno en Educación Básica (EB). Y si bien es cierto que hubo un incremento en los programas: Expansión de Educación Media Superior (EMS) y Educación Superior (ES). Así como el programa Universidades para el Bienestar. (Ibid). Lo cierto es que, con respecto al nivel máximo de lo asignado en 2016, hay una disminución por ejemplo del 22.6% del gasto por alumno en Educación Superior (ES).

Por otro lado, los últimos reportes sobre la revisión del gasto de estos recursos reportan una serie de irregularidades. Lo que demuestra que se dejó de atender programas básicos que iban atacando la deserción, y se cambió por “atender” a los jóvenes en edad de votar, sin importar para nada, su permanencia o no en el ciclo educativo.

El financiamiento es una de las condiciones mínimas para la enseñanza (BID, 2022). En el PEF 2023, el gasto educativo se encuentra por debajo de los niveles de 2016 a 2021, y al menos 0.76 puntos del PIB por debajo de lo recomendado. (BID 2022). En Educación Básica no hubo presupuesto para abatir los efectos de la pandemia. (CIEP, 2023).

La euforia, el entusiasmo, la celebración de haber concluido los estudios de primaria, secundaria y sobre todo de bachillerato, se torna en derrota, pues no hay manera de continuar al siguiente nivel. Los gastos de una familia que cuenta con niños que deben asistir unos a la primaria, otros a la secundaria, y/o a la preparatoria, no permite que alcance el escaso ingreso del padre por la terrible exigencia de recursos.

En el caso del bachillerato, hay que salir de la colonia, para asistir a las escuelas que ofrecen este nivel, el COBAT, CBTIS, prepas federalizadas, Itace. Lo que representa erogar dinero para el pasaje del microbús, 2 micros de mañana y 2 por el regreso, 4 micros diarios. Si son dos estudiantes, son 8 micros, súmele un gasto diario, del refresco, la torta, etc. Y lo costoso de la ficha de ingreso, examen y colegiatura. ¿Cuál es la consecuencia de todo esto? viene la deserción.

Si analizamos ahora el nivel Superior, es decir el paso de la preparatoria a la Universidad. El problema se complica, el gasto diario del transporte (micros) de lonche, de refresco, se suma el gasto de la ficha de inscripción, del examen, de la colegiatura en caso de que se apruebe el examen, de los libros, de la computadora. Lo que viene a sumar los 3 mil 500, cuatro mil, e incluso los 5 mil.

El resultado de todo esto, la deserción.

Los jóvenes estudiantes organizados en la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez” (FNERRR), enfrentan esta situación a través de las Casas del Estudiante, Gral. y Prof. “Alberto Carrera Torres”. Actualmente se han acercado a las nuevas autoridades tanto del municipio como del Gobierno del Estado, pero la respuesta ha sido, la suspensión de los apoyos que se otorgaban para la alimentación.

Se argumenta que recurran a las becas que otorga el Gobierno Federal. Esas becas del programa “Escribiendo el Futuro”, pero dichas becas se otorgan a las Escuelas Normales y a las universidades “Benito Juárez”. Es decir, no hay tales becas para la educación superior.

Felicitamos a los jóvenes, primero por su entusiasmo y terquedad para continuar su preparación, su educación. Segundo, por el hecho de iniciar con la tarea primordial en la vida, de organizarse y luchar por salir adelante. En esta ocasión, exigir, hacer valer la Constitución Mexicana, que en su Artículo 3º, establece que la educación debe ser Laica y Gratuita…

Nos unimos a la solicitud de los estudiantes, los padres de familia y de la sociedad, pidiendo a las autoridades, se les escuche y comprendan sus razones, para que atiendan y apoyen a los jóvenes deseosos de estudiar y a sus padres que hacen lo propio, pues nuestro desarrollo como estado, como país los necesita.