La Comuna
Erasmo el alterado
José Ángel Solorio Martínez
El alcalde de ciudad Madero, Tamaulipas, Erasmo González Robledo, vive en dos realidades. Una, en la que no pasa nada: cree que su capital político sigue como en sus tiempos de gloria, que los maderenses lo aman y lo aclaman, por lo que asegura que puede reelegirse en el cargo; la otra, es cruelmente real: está señalado por la justicia norteamericana como uno de los beneficiarios directos por los capos del huachicol y no tardan en echarle el guante, en tanto el repudio ciudadano local cada día es más creciente, que hasta en MORENA lo ven como apestado y un lastre para su proyecto.
Obvio: todos tienen la certeza de que su futuro será inevitablemente la cárcel.
En EUA o en México.
¿Qué hace a un político perder piso y levitar en un mundo de irrealidades?
1.- La impunidad. Por décadas, violentar las leyes sin castigo, ha sido una de las debilidades del estado mexicano; esto, ha sido el mayor disfrute de mujeres y hombres del servicio público que saquean inmisericordemente los dineros del pueblo. Se sienten lejanos e inmunes, al cuestionamiento de los tribunales impartidores y administradores de justicia.
En Tamaulipas, los exgobernadores han sido intocables por los fiscales y jueces. Nada ha hecho más daño al estado de derecho en la región, que la conducta cuestionable de estos sujetos. Por décadas, han realizado el más grande daño patrimonial de los tamaulipecos sin que nadie los llame a cuentas.
Eugenio Hernández Flores, Egidio Torre Cantú, Francisco García Cabeza de Vaca, andan como Pedro por su casa gastando los recursos que le corresponden a los ciudadanos; ostentosamente presumen sus fortunas generando la envidia y la imitación de nuevos ricos al amparo del poder público.
2.- El distanciamiento del pueblo. Alcaldes y gobernadores, llegan a los puestos y se encierran a piedra y lodo en sus oficinas. Lo que en campaña fue todo apertura, como gobernantes empiezan a construir obstáculos: antesalas, audiencias, filtros, secretarios y hasta seguridad privada.
Eso no sólo los aísla, los hace encapsularse en el mundo del poder y alejarse de las condiciones en que viven sus representados. Es el surgimiento de las dos realidades: la de las burocracias y la de los ciudadanos.
Por supuesto: el hombre vulgar ejerciendo el poder político, se encariña con mayor énfasis con la realidad de las burocracias; mientras le da un portazo en la cara, a la vida cotidiana del pueblo.
3.- Mesianismo instantáneo. Todos los gobernantes, afirman que fueron electos por el pueblo y por la razón de sus características individuales. Bajo ese razonamiento, olvidan al partido que los llevó al poder; a las estructuras que ayudaron a incrementar los votos y acrecentar su liderazgo.
Para el Mesías, la influencia de la presidenta Claudia Sheinbaum o del gobernador Américo Villarreal Anaya no existen. Todo es fruto de su esfuerzo personal y de su protección espiritual.
La realidad alterada de Erasmo es eso: el alucinado deseo de reelegirse en su mundo; no en el que viven y sufren los maderenses.





