DESALOJARÁN DESDE HOY EL BARRIO DE LA “UNIÓN” / Por Gustavo Compean Vibriesca

DESALOJARÁN DESDE HOY EL BARRIO DE LA “UNIÓN” / Por Gustavo Compean Vibriesca

*Concederán 72 horas de plazo a las mujeres que no tengan alojamiento.

“Del barrio de La Unión serán desplazadas hoy entre las 5 y 6 de la tarde todas las mujeres del mal vivir, una vez cumplido el plazo concedido por las autoridades sanitarias del puerto, desapareciendo así definitivamente la zona de tolerancia que durante tantos años ha sido una mancha para la población”.

“Para el efecto, a la hora antes señalada serán destacados de 10 a 12 agentes sanitarios cuya misión consistirá en desalojar a las mujeres de aquel sitio y proceder de inmediato a sellar las puertas de las asesorías que se encuentran ya desocupadas”.

“Sin embargo, para aquellas que aún estén ocupadas y sus moradoras no encuentren de momento sitio A dónde trasladarse, se le dan a un plazo perentorio de 72 horas para que desalojen esas casas, procediéndose entonces a desalojarlas por medio de la fuerza pública”.

En donde se levantó un moderno Centro de Salud se levantaba hace más de 30 años una montaña de degeneración bestial.

El “American Bar”,  El Bosque”, “Tivoli”, “El Vacilón”, “El Tío Pepe”, “La Viuda Alegre”, “La Mora”, “El Excélsior”, “El 38”, y demás emporios del vicio, eran escenarios día a día de ruidosos escándalos que en ciertas ocasiones adquirieron caracteres internacionales ya que el niño se congregaban individuos de las más diversas nacionalidades.

Tahúres de profesión, criminales empedernidos, mariguanos consuetudinarios, acudían noche a noche a los cabarés de la zona roja de la Unión, atraídos por las untuosas caricias de las astutas hembras que y por las para ellos, delicias de la excitación alcohólica.

Todo un libro sería menester para seguir paso a paso todas las riñas, escándalos líos amorosos, crímenes espeluznantes que se suscitaron por aquel entonces en los sobredichos antros de prostitución.

Un verdadero periodo tormentoso vivió Tampico por el año 20. El oro y los dólares corrían a mares en el puerto, y al paso y medida que esto acontecía las casas de asignación y los cabarés de mala muerte crecían como planta maligna que amenazaba a derrumbar moralmente la población.

Los peones de petróleo mexicanos ganaban por aquellos tiempos $2.50 en oro; sueldo fabuloso si tomamos en cuenta la época. Pero esta circunstancias redundaban en detrimento de las familias, pues preválidos de los altos salarios que devengaban en la refinerías, día por día acudían a dilapidar el dinero acompañados de las “mariposillas” que atestaban los cabarés, y de vicio en vicio iban revolcándose en el cieno de la más inaudita degeneración.

Por fortuna, ayer empezó a caer por tierra un cáncer que había echado, para nuestra vergüenza, hondas y fuertes raíces. Un Tampico más sano, menos prostituido vislumbramos en el porvenir… Y ya se ha dado un gran paso para lograrlo. El MUNDO no puede menos de aplaudir las medidas muy atinadas que se han tomado a fin de extirpar la zona Roja del sitio en que se hallaba.

(Periódico:  El Mundo. Jueves 25 Agosto de 1955).

En ese año de 1955, días antes de la Inundación provocada por “El Ciclón Hilda”, el «Desalojo” en el barrio de la “Unión”, revela una serie de implicaciones, tanto positivas como negativas, para la ciudad y su población.

Los beneficios del desalojo propuesto se derivan de un contexto histórico de degradación social y moral, así como de las decisiones administrativas y sanitarias tomadas por las autoridades.

El barrio de la Unión fue descrito como un lugar de «mala vida» que afecto la moral y el bienestar de la población. La presencia de casas de prostitución y locales de vicio contribuyo a un ambiente de descomposición social, caracterizado por riñas, crímenes, y un efecto negativo en la vida familiar y comunitaria.

La medida de desalojar a las mujeres del barrio es presentada como un esfuerzo por parte de las autoridades para mejorar la salud pública y eliminar una «mancha» de la ciudad. La intervención de agentes sanitarios sugiere un intento por afrontar el problema desde una perspectiva de salud, lo cual puede interpretarse como un paso hacia la recuperación de un espacio urbano más seguro y digno.

Aunque el desalojo se planteó como una medida coercitiva, también se menciona que: “Se les concederá un plazo a aquellas que no tengan alojamiento”. Esto puede considerarse un reconocimiento de la situación vulnerable de estas mujeres, aunque las autoridades deben asumir la responsabilidad de ofrecer alternativas de alojamiento y reinserción social.

El auge económico de la ciudad, impulsado por la industria petrolera, llevo a un aumento en el consumo de vicios. Esto indica una relación entre el crecimiento económico y la presión social, destacando cómo el aumento de ingresos puede resultar en comportamientos destructivos. Por lo tanto, se requiere una atención verbal a la educación y la creación de espacios de esparcimiento más saludables.

El cierre de los lugares de vicio se interpreta como un intento por restablecer normas morales en la sociedad, promoviendo un «Tampico más sano» y menos propenso a la prostitución y el crimen. Esto refleja un cambio en la percepción colectiva acerca de lo que se considera aceptable en la vida urbana.

Al eliminar espacios donde ocurren delitos y comportamientos antisociales, se plantea la posibilidad de crear un ambiente más seguro para todos los ciudadanos.

El cierre de estos locales permitió la transformación de un área deteriorada en un espacio utilizado para desarrollo comunitario con infraestructura pública, como el mencionado Centro de Salud.

La intervención tuvo como objetivo reducir problemas de salud asociados con la prostitución y el consumo excesivo de alcohol, promoviendo un entorno más saludable.

Si implementaron -supongo: programas adecuados de reinserción, las mujeres desalojadas podrían recibir apoyo para integrarse a la sociedad de manera más positiva, contribuyendo a su bienestar y el de sus familias.

La acción pudo ser vista como el inicio de un cambio hacia valores que priorizan la dignidad humana, el respeto y la moral en la vida pública, que a largo plazo podrían beneficiar a la sociedad en su conjunto.

El desalojo del barrio de la Unión, justificado por condiciones de sanidad y moralidad pública, representó un paso importante hacia la remodelación social y urbana de Tampico.

Se tomó la decisión de cambiar el Barrio de la Unión, a la zona del Triángulo, por el área de los mercados.

Pero para esas fechas el ciclón afectó mucho al puerto, las consecuencias: aquellos Cabarets, cuarterías de mujeres públicas y demás antros ya estaban en decadencia social, el puerto ya no contaba con el glamour del oro negro, las mujeres públicas se fueron a contaminarán sus vicios y enfermedades a  la zona de las hustecas, las más audaces se distribuyeron en casas de citas, diseminadas por la ciudad, maximizandose la zona conocida como «La Loma», en Cd. Madero, último refugio de la «Casa Pepe», o lo que quedó de las glorias del Tampico, de la era del petróleo.

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