ENROQUE
+ UNA PARTIDA INESPERADA
JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
El pasado 12 de junio marqué el número del teléfono móvil de mi amigo Ricardo Garza Narváez, como lo hacía frecuentemente, pero no me contestó, pensé que estaba ocupado y que más tarde me devolvería la llamada. Quería comentar e intercambiar pareceres acerca de las novedades políticas del momento, entre otros temas.
No me habló.
Después me envió un mensaje de texto que no supe interpretar.
“Mi querido Maestro –decía- me jubilaron.
– ¿Cómo? —indagué.
La respuesta me desconcertó. “Cómo todo en la vida se cierran ciclos y el mío se cerró”, expresó lacónicamente.
Supuse que había decidido retirarse del activismo político, como a veces ocurre, quizá para dedicarse temporalmente a otra actividad. En ningún momento me pasó por la cabeza que se tratara de un adiós para siempre. De haberlo sabido, le habría invitado a tomar un café, como los muchos que tomamos a lo largo de la vida, y darle un fuerte abrazo.
Ayer poco después del mediodía, a las 13 horas con 58 minutos para ser exactos, mi colega y amigo Carlos Contreras me envió la esquela que daba cuenta de la muerte de Ricardo que me dolió en el alma debido a que se trataba uno de los pocos amigos entrañables, como sus hermanos, Jorge y Felipe Garza Narváez, con los que aún cuento.
A su hermano Jorge lo conocí cuando estudiaba en la Universidad y a Felipe desde los días de la Preparatoria Matías S. Canales.
Mi relación de amistad con Ricardo fue más tardía y el asunto que nos puso en contacto fue la política, profesión que compartíamos, él como activista y yo como comunicador, que, no obstante que fue permanente, se acentuaba durante las campañas y periodos electorales.
Lo mismo que cuando se desempeñaba como Secretario Técnico y de Relaciones Públicas durante las gestiones de gobierno de los alcaldes de Altamira, Juvenal Hernández Llanos y Pedro Carrillo Estrada, que la de colaborador de del alcalde de Tampico, Gustavo Torres Salinas, igual que en la campaña proselitista de la candidata a la presidencia municipal, Blanca Rosa García, sin olvidar, por supuesto, cuando fue candidato del PRI a diputado local por el 21 distrito norte de la ciudad.
En la que sería la última llamada pensaba echarme una larga platicada acompañada de una taza de café para comentar los procesos electorales de 2027 y 2028, desafortunadamente, por causas y razones que ignoro, la vida no quiso que se llevara a cabo.
Amigo Ricardo, lamento profundamente tu prematura partida, creo que habrías aportado mucho todavía a las causas públicas desde donde te encontraras, como espectador, funcionario, activista o analista, todas te apasionaban, a pesar de que, en tu partido político, como muchas veces sucede, no las supieron valorar en su verdadera dimensión.
Ha sido un honor haber compartido contigo este enigma extraordinario que es la existencia. Te mando un abrazo fraternal hasta dónde estés y a tu esposa, hijos y a tus hermanos, Jorge y Felipe, que son a los que conozco, el más sentido pésame. Te vamos a extrañar.
Descansa en paz.