Gaceta
Por: Raúl Terrazas Barraza
Energía eólica – Día del Viento
Aunque hubo una actividad por adelantado para conmemorar el Día Mundial del Viento, que se celebra desde 2007 cuando dos organizaciones del sector eólico, la European Wind Energy Association (EWEA) y el Global Wind Energy Council (GWEC), lo impulsaron como una forma de poner en la agenda del día a día de las personas el tema de la energía eólica, de manera que pudiera visualizarse el potencial del aire como fuente de energía limpia y promover políticas públicas que mejoren su aprovechamiento.
Alguien podría cuestionar la razón de por qué el 15 de junio; pero, aunque no existe una relación con investigaciones científicas o grandes descubrimientos, más bien tiene que ver con el inicio del verano, que es la semana siguiente en el hemisferio norte, y se abre la posibilidad de llevar a cabo más eventos públicos que implican campañas globales.
En Tamaulipas tiene ahora más importancia, por la sencilla razón de que la creación de parques eólicos en diferentes regiones de la entidad permite aprovechar la fuerza del aire para generar energía, y es por ello que la Secretaría de Desarrollo Energético, que tiene a su cargo Walter Julián Ángel Jiménez, llevó a cabo una actividad que concentró a más de dos mil personas y mascotas: la carrera “Corre como el Viento 2026”.
Al sencillo cuestionamiento de si sirve conmemorar el Día del Viento, tendría que responderse con un sí, por la conexión que ya existe entre la población y la generación de energía eólica. Además, la carrera y su temática, organizada por la Secretaría de Desarrollo Energético del Gobierno del estado, que encabeza el doctor Américo Villarreal Anaya, no es una simple ocurrencia: es una razón adecuada para hablar de energía, de futuro y de cómo beneficia a la población.
Ahora bien, desde la perspectiva de las organizaciones internacionales —obvio—, se trata de concientizar sobre la importancia de las energías renovables, educar al respecto, impulsar la transición energética y conectar a la gente con un tema que percibe lejano. De forma especial, en lugares como Tamaulipas, donde la energía eólica es estratégica, la fecha cobra todavía mayor sentido gubernamental y social.
El anuncio del secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas, en el sentido de que el año próximo habrá más eventos para la celebración del Día del Viento, debido a su connotación en la generación de energía eólica, quiere decir que se esforzarán más para que la gente se involucre en acciones que permitan eliminar el concepto abstracto en el que se tiene este tipo de energía.
Por ello, en la dependencia deberán promover historias cercanas a la comunidad, sobre beneficios económicos para las regiones y el impacto ambiental positivo en la salud; que los parques eólicos sean un orgullo local y que el producto obtenido de aquí a 2027 no sean dos mil participantes en el evento “Corre como el Viento”, sino el doble o el triple.
Que la celebración no sea un solo día, sino uno antes, el 15 de junio, y uno después, con la intervención de las escuelas públicas de todos los niveles, por citar una alternativa viable, y desde luego la participación de los ayuntamientos en cuyos territorios haya generación de energía eólica, como Llera y Reynosa.
Que quede claro que el tema es el viento generador de energía positiva, no los fatídicos vientos de cambio que hubo en Tamaulipas.
Los otros
Merecido y relevante el homenaje que la Sociedad Cultural de Bellas Letras–Bellas Artes y el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes rindieron a doña Margarita María Areguillín Puga, como reconocimiento a su trabajo a favor de la literatura y la cultura en Tamaulipas.
En un evento realizado en la Pinacoteca de Tamaulipas, se habló de su trayectoria en la cultura, sus aportaciones a las letras y su gran legado como promotora, con el que ha contribuido a la comunidad en la que vive.
Sobre la relevancia del evento, hay que decir que es necesario que se realicen más seguido y que puedan incluirse a tamaulipecas y tamaulipecos que dedican su vida a la creación y difusión de la cultura y las artes, entre quienes están escritores, poetas, pintores, deportistas e incluso desarrolladores de lo que hoy es tan actual: la tecnología, las plataformas y la virtualidad.
Investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas prepararán la información necesaria para integrar el estudio técnico que sustente la protección de la autenticidad de la miel de azahar de la región citrícola de la entidad ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, al demostrarse la relación histórica, cultural, productiva y territorial de este producto.
Representantes del sector apícola trabajaron con los investigadores de la UAT en una mesa de diálogo para impulsar la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del producto agroalimentario representativo de la región y, por tanto, cuentan con el respaldo absoluto del rector, médico Dámaso Anaya Alvarado, quien es promotor incansable de este tipo de acciones.
Sobre todo, para que se reconozcan los derechos de propiedad industrial, tal como sucedió hace unos meses en el caso de la cuera tamaulipeca, en el entendido de que la intervención de la UAT fue fundamental.
En el caso de la miel de azahar, la protección jurídica permitirá combatir la competencia desleal y la comercialización de imitaciones, propiciar oportunidades de venta segura en el país y a nivel internacional, en especial en Europa y Estados Unidos, ya que dan mucho peso a la calidad de los productos con distintivos de origen.
Una vez que los investigadores de la UAT presenten el estudio técnico mediante el cual se logre la protección de autenticidad, la miel de los municipios de Güémez, Padilla, Victoria, Llera, Hidalgo y González contará con un sello que otorgará certeza a consumidores y mercados sobre su alta calidad, reputación y aquello que la hará diferente respecto a la de otras regiones del país.
Estos municipios de la región centro de Tamaulipas representan la delimitación geográfica preliminar debido al potencial de flor de azahar, en virtud de concebir a la región citrícola como única y, por tanto, el espacio en el cual los investigadores de la UAT llevarán a cabo la documentación y argumentación para contar con la Indicación Geográfica Protegida.