Por Diana Alvarado
Las ventas en el Mercado Santander atraviesan uno de sus momentos más complicados del año, pues comerciantes reportan una disminución de hasta un 30 por ciento en sus ingresos, situación que atribuyen principalmente a los gastos que las familias destinan a la temporada de graduaciones.
Don Roberto Cruz Mancilla, comerciante del mercado, señaló que en los últimos días la actividad comercial ha sido «un poco floja» y consideró que se trata de una situación generalizada que afecta a la mayoría de los locatarios.
Explicó que durante esta época los padres de familia priorizan los gastos relacionados con ceremonias y festividades escolares, lo que reduce el dinero disponible para compras adicionales.
«Es normal que en estas fechas haya una baja, pero este año sí está rompiendo récords. Platicando con los demás compañeros, todos coinciden en que las ventas están bajas y que no hay circulante», comentó.
Indicó que, aunque los clientes continúan visitando el mercado, ahora adquieren únicamente lo indispensable. Como ejemplo, mencionó que quienes antes compraban un kilo de chorizo ahora llevan medio kilo o incluso un cuarto, mientras que otros simplemente preguntan precios y reconocen que no les alcanza el dinero.
El comerciante estimó que las ventas han caído alrededor de un 30 por ciento respecto a un periodo normal.
Pese al complicado panorama económico, destacó que ningún local ha cerrado durante esta temporada, gracias al esfuerzo de los propios comerciantes por mantener abiertos sus negocios.