*Cuando la impunidad huele a petróleo: Pemex y el derrame que nadie atiende
*Champayán contaminada: la huella de Pemex en Altamira
*Vecinos enfermos, laguna contaminada… ¿y Pemex?
POR: MARIO A. SEGURA.
ALTAMIRA, TAM., 29 septiembre 2025.- Hoy por fin Pemex pone atención a fuga de hidrocarburo en Altamira, en canal Pluvial de la Colonia los Pinos, que se detecta a un costado de la carretera Tampico- Ciudad Victoria.
Lo más grave de este derrame no es solo la afectación al canal pluvial o la contaminación de la Laguna de Champayán: es la indiferencia criminal de Pemex y el silencio de las autoridades, ya que no es la primera vez que esto sucede.
Los vecinos de Los Pinos llevan semanas reportando olores insoportables, molestias en garganta y ojos, miedo a que sus hijos enfermen. Y mientras tanto, los de la paraestatal se limitan a pasarse la bolita: que si son Bombas, que si son Ductos, que si le toca a Protección Civil. Pero nadie asume el problema, nadie enfrentaba el desastre hasta este día en se pudo ver la maquinaria, y unidades de Petróleos mexicanos.
La realidad es clara: Pemex derramó hidrocarburo en Altamira, y Pemex debe pagar los daños. La SEDUMA, la CONAGUA, la COMAPA Altamira y la Ecología Municipal tienen en sus manos el deber de sancionar y de reparar el daño ambiental que hoy amenaza no solo a los colonos, sino a toda la población que consume agua de Champayán.
¿Habrá sanciones? ¿O por tratarse de Pemex volverá a imponerse la impunidad? La historia reciente nos demuestra que la paraestatal actúa como si estuviera por encima de la ley, devastando comunidades, sin que nadie se atreva a tocarla.
Pero el enojo crece. El hartazgo se respira. Los vecinos de Altamira ya no creen en promesas ni en visitas protocolarias. Quieren acciones, quieren justicia, quieren que la empresa responsable se haga cargo.
Si Pemex cree que puede seguir contaminando sin consecuencias, se equivoca. El sur de Tamaulipas no se callará. Y si las autoridades no actúan, cargarán con la vergüenza de ser tolerantes de un ecocidio a la vista de todos.
Altamira exige respuestas. Y las exige ya.





