Por Diana Alvarado
Conocido cariñosamente como “El amigo del pueblo”, el sacerdote Dionisio Pedraza Hernández, o simplemente Padre Nicho, ha ganado el corazón de los feligreses en el Fraccionamiento Miramapolis y sus alrededores, donde encabeza la comunidad de la parroquia Nuestra Señora del Carmen.
A tres años y medio de haberse establecido como parroquia, y con dos años y medio de trabajos de construcción, la iglesia avanza gracias al esfuerzo conjunto entre el padre Nicho y la comunidad. Aunque aún faltan obras importantes como el revoque, bancas, puerta principal, parte trasera y la fachada, la comunidad se mantiene unida para continuar con el proyecto.
“Vamos poco a poco, la comunidad ha sido clave en este proceso, sobre todo en la modernización y ampliación del templo”, comentó el sacerdote, quien además de oficiar misas, brinda acompañamiento y asesoría espiritual a quienes lo buscan.
El apoyo que ofrece no se limita al ámbito religioso, a través de pláticas personales y encuentros dominicales, ha atendido hasta 700 personas por semana, especialmente jóvenes y familias que buscan orientación ante situaciones difíciles como adicciones, rebeldía, violencia intrafamiliar y disfunción familiar.
“La gente viene directamente buscando ayuda. Muchos padres de familia piden apoyo para sus hijos. Aquí intentamos orientarlos con cercanía y escucha”, expresó el padre Nicho.
La parroquia abarca no solo el fraccionamiento Miramapolis, sino también una amplia zona de comunidades cercanas.